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Para un niño, afrontar cambios y exigencias puede ser una experiencia difícil e intensa. Al igual que a los adultos, esto les provoca una mezcla de sentimientos y en algunos casos, un estrés intenso. Por otra parte, los adultos muchas veces creen que los menores no sienten o no tienen motivos para preocuparse o estresarse. En otros casos, los padres pueden estar viviendo su propio estrés y no se dan cuenta de cómo sus hijos también pasan por algo parecido. Es por esto que hemos creado esta útil herramienta. Esperamos poder ser un aporte. Autores: N. Barceló G./ C. Bordagorry A. |